Me quedé en shock cuando me enteré que los prostíbulos aparecen en Google Maps como un servicio más, y que sus clientes escriben reseñas públicamente valorando el servicio recibido... es decir, que los puteros confiesan con nombre, apellidos y total impunidad haber pagado por acostarse con mujeres que muy probablemente sea víctimas de la trata de blancas, la pobreza o la droga...
Iker asegura que "la colombiana gemía muy bien"... Álex exclama "qué bien la chupa la rusa"... a Gabri le "encantó la experiencia"... "Muy buen marisco" escribe Pedro... "Bien ubicado en Barcelona" dice Juan David... "Volveré a repetir, lugar tranquilo" dice otro desde la cuenta de su empresa de mudanzas... desde el local les contestan y les agradecen las buenas puntuaciones...
Los elogios se mezclan con los insultos... Joan los llama "Estafadores", que la "chica dominicana promete y promete" pero luego "nada, borde, maleducada, con prisas"... Kevin dice que "pagas media hora" pero a los "veinte minutos suena el pito y se tiene que ir"... "Uno viene a pasar un buen momento y solo siente mal humor y desidia" comenta alicaído Javi...
También se avisan y dan consejos entre ellos... "tener [sic] reloj a mano"... "mejor una paja que ir allí"... "champán del Lidl de 3 euros, la botella a 70 pavos, y la coca que te venden te deja agilipollao"... incluso hay quienes aconsejan a los proxenetas: "tenéis que mirar que las chicas hagan caso", porque "parece que andan amargadas"... Josep pide mejorar "la qualitat i la varietat de les noies"...
un producto más, un negocio más... para ellos, y para tantos, no existe diferencia entre comprar un televisor o alquilar el cuerpo de una mujer... Grupos feministas han utilizado estos comentarios públicos para visibilizar este grave problema de normalización... lo hacen tanto subiendo capturas de pantalla a redes, como imprimiendo carteles con los posts y pegándolos en las fachadas de los prostíbulos...
¿Y a quienes bloquean?... un hilo de tuits denunciaba que Instagram había cerrado recientemente la cuenta de unas activistas que listaba las vergonzantes reseñas... sin embargo, las calificaciones denigrantes siguen ahí, sin ser un problema para nadie, por lo visto, accesibles para que quienquiera consultarlas... es tan fácil como buscar "prostíbulos" en Google Maps...
Por si no fuera suficiente tener toda la información en el mapa del buscador principal de internet, otros se suman al carro... en Trustpilot, por ejemplo, puedes asegurarte si los locales son "de confianza"... se han creado incluso páginas web a modo de TripAdvisor pero para "escorts" y "masajistas"... y no pasa nada... esto es lo que trae la alegalidad de un delito con millones de víctimas en todo el mundo...
