Una vivienda ya no es un hogar... la lumbre que cobijaba es ahora la pira que abrasa... No sólo porque cada vez menos gente pueda permitirse adquirir o tan siquiera alquilar una, sino porque quienes han tenido acceso a ella deben dedicarle más del 30% de sus ingresos para evitar volver a la casilla de salida...
El gerundivo de vivĕre ha pasado de listar las “cosas con que” y “en que se ha de vivir” a acaparar las “cosas de las que se ha de vivir”... la acumulación de capital en el ladrillo se adueña de los barrios, pero no se aventura por sus calles... regresa siempre a la casita del tercer cerdito donde, por mucho que sople el viento, el lobo suma beneficios...
con la llegada de los setenta, la economía productiva no daba más de sí... el capitalismo precisó un nuevo campo en el que invertir para seguir creciendo, y como no lo encontró, se lo inventó... desligó los beneficios de la vida, y tiró por tierra los pactos sociales posteriores al crac del 1929 y a la Segunda Guerra Mundial...
adiós al New Deal, adiós al empleo fijo y a las mejoras salariales del fordismo, adiós a la inversión pública y a los servicios sociales del keynesiano... lo que hasta entonces había ayudado a la población a salir adelante se acababa de convertir en el principal escollo para des-arrollar el mundo...
la globalización, la financiarización y el neoliberalismo fueron los sonrientes jinetes del nuevo apocalipsis... durante una década, Reagan y Thatcher capitanearon el naufragio que arrojaría a su tripulación a los tiburones... la especulación sometió a la producción y la sociedad se transformó en un luminoso páramo de promesas y fantasmas...
gracias a las facilidades y los créditos para erigirse propietario, los trabajadores aceptaron que los beneficios empresariales se desvincularan de las mejoras en sus condiciones de vida... ¿quién no iba a apostar a ciegas por un activo que nunca pierde valor, que se puede dejar en herencia a los hijos y que no deja de crecer?...
en apenas tres décadas los precios se alejaron tanto de la realidad económica de los hogares que las expectativas de revalorización se transformaron en riesgo... el beneficio dejó de estar en el crédito, y las entidades empezaron a generar paquetes de hipotecas para venderlos a mercados secundarios especulativos...
la falta de control llevó al estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008... la catástrofe no afectó a los enamorados del neoliberalismo, quienes siguieron justificando la no intervención del estado... cuando las entidades financieras fueron rescatadas con dinero público, a muchos los pilló mirando su BlackBerry y no dijeron nada...
En España, se creó la SAREB para absorber los activos tóxicos, y aunque un 50% de su capital era privado, el crédito asociado fue avalado con las arcas patrias... una década después llegó la puntilla: Europa dijo que la deuda de la Sareb debía ser pagada por el estado español, y la deuda del país de la paella aumentó en 35 000 millones de euros...
otra solución brillante como el arroz de microondas fue la introducción en 2009 de las SOCIMI, un tipo de sociedades de inversión enfocadas en adquirir inmuebles para alquilarlos y obtener rentabilidad... a los tres años se les quitó el impuesto de sociedades y se redujo de 7 a 3 años el tiempo que debían esperar para vender su stock...
esto maridaba perfectamente con la evolución de los alquileres... si el Real Decreto Boyer de 1985 los reformó para que, de indefinidos, pasaran a tener una duración limitada, el PP la fijó en cinco años en 1994 para acortarla a tres en 2013... al eliminar también el carácter irrenunciable del derecho de tanteo y retracto, nos dejaron servidos en bandeja...
los arrendatarios perdieron de facto el derecho a adquirir la vivienda al finalizar el contrato, y las SOCIMI tuvieron rienda suelta para venderlas en grandes paquetes a un precio por debajo de mercado... todas los movimientos de los dos grandes partidos terminaron perjudicando a los mismos sin diferencia y favoreciendo a los de siempre como nunca...
en 2019, la presión de los sindicatos de inquilinos consiguió una victoria no menor: que un renuente PSOE restituyera los 5 años de contrato y pusiera fin a las Golden Visa... desgraciadamente, estas y otras medidas no fueron suficientes para revertir la esclavizante dinámica liberalizadora del sector...
aumentaron los alquileres turísticos y de temporada que esquivaban la ley, proliferaron los contratos por habitación, los precios no cejaron en su escalada, y los grandes tenedores siguieron sin temer los recortes de ningún cuchillo... ahora, desprotegidos y despropiados, se vuelve a encender la llama de la protesta...
las pancartas avanzan por una tierra quemada que los expertos han tasado por encima de la propia vida... los cánticos no saben si estamos a tiempo de resurgir de las cenizas, o si estas ya han sido recalificadas para la construcción de una nueva penitenciaría... al final, resultó que no todos los fuegos son el fuego... unos calientan, otros calcinan...